- ¿Qué son las láminas de cartón bituminoso ondulado?
- Porque durante años terminaron en el vertedero.
- Cómo se producen las láminas modernas de fibra bituminosa
- ¿Qué ha cambiado en la recuperación de materiales entre 2020 y 2026?
- Reciclabilidad técnica y reciclabilidad industrial: la diferencia decisiva
- Reutilización en conglomerados bituminosos para carreteras
- Nueva investigación sobre membranas y residuos de cubiertas bituminosas
- Del tejado a la nueva cubierta: el modelo de tejado a tejado
- Los límites aún abiertos en la cadena de suministro circular de láminas bituminosas
¿Qué futuro les espera a las cubiertas de celulosa y betún en la economía circular?
Del vertedero a las nuevas cadenas circulares: composición, producción, límites técnicos, investigación científica y escenarios industriales para la recuperación de las placas fibrobituminosas y de celulosa-bitumen en el sector de la construcción y vial
Autor: Marco Arezio. Experto en economía circular, reciclaje de polímeros y procesos industriales de materiales plásticos. Fundador de la plataforma rMIX, dedicada a la valorización de los materiales reciclados y al desarrollo de cadenas sostenibles.
Fecha: marzo de 2026
Actualización editorial: revisión técnica y normativa del texto publicado originalmente en mayo de 2020
Tiempo de lectura: 10 minutos
En 2020, la idea de que una placa ondulada de cartón bitumado pudiera evitar el vertedero parecía casi un nicho técnico. En marzo de 2026, el panorama es más maduro, pero también más complejo. Por un lado, el sector de la construcción y demolición ya está reconocido en Europa como uno de los ámbitos decisivos de la transición circular; por otro, precisamente los materiales compuestos como las placas de celulosa-bitumen demuestran que no basta con declarar un producto “reciclable” para que exista realmente una cadena industrial estable, extendida y rentable.
Los residuos de construcción y demolición representan más de un tercio de todos los residuos generados en la Unión Europea, mientras que la sola actividad de la construcción aportó el 38,4 % del total de residuos de la UE en 2022. La jerarquía europea de residuos sigue indicando como prioridades la prevención, la reutilización y el reciclaje, relegando el vertedero a la última opción.
Este paso es fundamental para comprender el destino de las placas onduladas bituminosas. Ya no estamos en la época en la que el tema terminaba con la eliminación. Hoy la pregunta correcta es distinta: una vez retirado, ¿puede este material recuperarse de forma técnicamente fiable, económicamente sensata y ambientalmente preferible? La respuesta, actualizada a marzo de 2026, es sí desde el punto de vista técnico en varios casos, pero todavía no de forma uniforme desde el punto de vista industrial y territorial.
Qué son realmente las placas onduladas de cartón bitumado
Las placas onduladas fibrobituminosas o de cartón bitumado descienden históricamente del material celulosa-bitumen lanzado en Francia en 1944 por Gaston Gromier. Su difusión estuvo vinculada sobre todo a su ligereza, bajo coste, facilidad de colocación y buena impermeabilidad, lo que las convirtió en una solución popular para cubiertas ligeras, cobertizos, edificios agrícolas, estructuras secundarias y láminas bajo cubierta.
Desde el punto de vista de la formulación, las versiones modernas están compuestas esencialmente por bitumen, fibras celulósicas recicladas, resinas termoestables y pigmentos; según la documentación técnica del fabricante Onduline, las fibras celulósicas recicladas representan casi la mitad del contenido del producto. La certificación técnica británica BBA describe además el material como una lámina corrugada a base de fibra de celulosa, pigmentada en la cara superior y recubierta con resina termoestable, posteriormente impregnada con bitumen. En términos de prestaciones, la referencia del marcado CE sigue siendo la norma armonizada EN 534 para placas onduladas bituminosas.
Esta composición explica por qué el producto siempre ha sido apreciado en la construcción, pero también por qué ha generado dificultades al final de su vida útil. La celulosa no está simplemente acoplada al bitumen como en un laminado fácil de separar: está impregnada, estabilizada, transformada en una matriz compuesta. En otras palabras, el valor funcional del producto nace precisamente de la unión íntima de sus componentes, y esa misma unión hace más difícil la recuperación selectiva de los materiales cuando la placa se retira.
Cómo se producen y por qué su estructura ha frenado el reciclaje tradicional
El ciclo productivo sigue siendo sustancialmente coherente con lo que ya se describía hace años, pero hoy está mejor documentado en las certificaciones de producto y en las EPD. La fibra celulósica se prepara en forma de pasta, se prensa en láminas, se pigmenta, se trata con resina termoestable, se ondula, se seca y finalmente se impregna con bitumen por inmersión. Es un proceso continuo que busca obtener ligereza, impermeabilidad y una resistencia suficiente para la instalación y el uso.
El nudo técnico del final de vida nace aquí. Si un material está constituido por un componente bituminoso envejecido, fibras impregnadas, resinas y recubrimientos superficiales, no puede tratarse con la misma simplicidad que una chatarra metálica o un material mineral inerte. Por ello, durante mucho tiempo, el destino predominante fue el vertedero o, en cualquier caso, la salida del ciclo de los materiales. La literatura y las políticas europeas sobre la gestión de residuos de construcción insisten de hecho en un punto clave: los materiales compuestos, si no se separan y califican correctamente en origen, pierden gran parte de su valor de reciclaje.
Qué ha cambiado realmente de 2020 a marzo de 2026
La primera novedad es que hoy las cubiertas bituminosas ligeras ya no pueden interpretarse únicamente como productos problemáticos al final de su vida útil. También son productos que, en fase de fabricación, ya incorporan material reciclado y están cada vez más acompañados por datos de LCA y EPD. Onduline declara para sus placas y tejas bituminosas un contenido reciclado de alrededor del 45-51 %, mientras que en 2024 el grupo comunicó haber reciclado unas 46.400 toneladas de materiales, sobre todo fibras celulósicas para las placas bituminosas. También en 2024 valorizó, mediante EPD validadas, la huella climática de sus familias de productos.
La segunda novedad, sin embargo, es más incómoda y más interesante. Precisamente las EPD y la información técnica muestran que el final de vida real de las placas onduladas de celulosa-bitumen aún no es universalmente circular. En la EPD 2024 para las placas onduladas bituminosas de bajo cubierta, el fabricante considera al final de vida el reciclaje del 100% de las fijaciones metálicas, pero el envío a vertedero del 100% de las placas corrugadas bituminosas. Además, una guía de eliminación de 2025 para el mercado británico las define como residuos no peligrosos, pero no reciclables dentro del circuito local. Este es el punto decisivo de la actualización de 2026: la reciclabilidad teórica del material y su reciclabilidad industrial efectiva todavía no coinciden en todas partes.
En otras palabras, en comparación con 2020 ya no podemos escribir de forma lineal que “las placas se reciclan” y basta. Debemos decir algo más verdadero: ya existen vías técnicas creíbles para recuperar residuos bituminosos de cubierta, pero las placas onduladas de cartón bitumado todavía no han entrado en todas partes en una cadena estandarizada, extendida y reconocida como ocurre con otras familias de residuos.
Reciclabilidad técnica y reciclabilidad industrial: la distinción que en 2026 ya no se puede ignorar
Este es el verdadero salto cultural que hay que dar. Un material puede ser técnicamente recuperable y, sin embargo, no ser aceptado industrialmente para su recogida, clasificación y reutilización en una determinada área geográfica. En el caso de las placas onduladas bituminosas, el problema depende de al menos cinco factores: heterogeneidad de los productos retirados, presencia de clavos o fijaciones, contaminaciones de obra, ausencia de canales logísticos dedicados y falta de especificaciones compartidas para el uso del triturado en nuevos productos.
Complica aún más la cuestión la confusión, todavía frecuente, entre placas bituminosas ligeras y antiguas placas de fibrocemento con amianto. Las fuentes técnicas del fabricante reiteran que las placas Onduline son una alternativa libre de amianto al fibrocemento histórico, pero también recuerdan que otros antiguos productos de cubierta, instalados hace décadas y fabricados por terceros, pueden contener amianto. Esto significa que toda cadena de recuperación seria debe comenzar con la identificación del material, una auditoría previa a la demolición y una demolición selectiva. Sin esta fase, hablar de economía circular es solo marketing.
La vía más concreta sigue siendo la del sector asfaltico
Si hay una dirección que, entre investigación e industria, aparece hoy como la más sólida para los residuos bituminosos de cubierta, es su utilización en mezclas asfálticas para pavimentos. No es una novedad absoluta, pero en 2026 esta vía tiene una base técnica mucho más robusta que hace seis años. Ya el proyecto europeo LIFE “Roof to Road” había demostrado la posibilidad de recoger, triturar y reutilizar el bitumen procedente de materiales de cubierta en asfaltos para carreteras e infraestructuras, con el objetivo de evitar tanto el vertedero como la incineración.
La literatura más reciente confirma y refina esta perspectiva. Un estudio de laboratorio de 2025 sobre membranas bituminosas al final de su vida útil ensayó adiciones del 0,5% y del 2% en peso en la mezcla asfáltica mediante el método dry, con resultados prometedores: la presencia del residuo no empeoró, y en algunos casos mejoró, las prestaciones analizadas, haciendo viable una tasa de reciclaje del 2% en la mezcla. Paralelamente, una revisión de 2024 sobre recycled asphalt shingles muestra que el empleo de RAS puede ser ventajoso económica y ecológicamente; en muchas formulaciones, dosis de hasta el 20% sobre el peso del ligante o del 5% sobre el peso de la mezcla resultan manejables, aunque con efectos sobre la fatiga y la fisuración térmica que deben controlarse.
La razón técnica es clara. El residuo de cubierta aporta bitumen envejecido, fibras y, en algunos casos, cargas minerales. Esto tiende a aumentar la rigidez, la resistencia a las roderas y la estabilidad a alta temperatura, pero también puede hacer que la mezcla sea más frágil a bajas temperaturas o bajo cargas repetidas. Por ello, la investigación más avanzada no se limita a añadir triturado: trabaja sobre la compatibilidad del ligante, la dosificación, la granulometría, el uso de rejuvenators, bioaceites y enfoques de balanced mixture design.
Para las placas onduladas de cartón bitumado, en comparación con membranas y shingles, la base experimental directa sigue siendo más reducida. Pero la inferencia técnica es fuerte: si el residuo se identifica correctamente, se limpia de metales y contaminantes, se calibra en tamaño de partícula y se dosifica dentro de ventanas compatibles con la mezcla, el sector asfaltico sigue siendo el candidato más creíble para una recuperación a gran escala. Se trata, sin embargo, de una conclusión razonada, no de una estandarización ya universalmente adquirida.
La verdadera nueva frontera es el paso del tejado a la nueva cubierta
La actualización más interesante de 2026 no llega, sin embargo, solo desde las carreteras. Llega también del intento de cerrar el ciclo dentro del propio sector de las cubiertas. En este campo, el caso más avanzado es el de Derbigum, que declara reciclar membranas bituminosas desde 1990, transformando recortes de instalación, residuos de producción y membranas agotadas retiradas selectivamente en una nueva materia prima llamada Derbitumen. En 2025-2026 la empresa presentó Novitumen, una tecnología basada en bitumen reciclado al 100%, con una inversión anunciada de 5 millones de euros en el bienio 2026-2027 para ampliar la capacidad industrial y con inicio comercial en Italia a partir del segundo trimestre de 2026.
Este paso es estratégico porque desplaza la narrativa desde la simple “valorización energética o vial” hacia una recuperación de alto valor añadido, roof-to-roof. En paralelo, Build Up señaló en 2025 también una nueva línea de investigación sobre procesos portátiles para residuos bituminosos de cubierta capaces de generar compuestos duraderos y flexibles para aplicaciones en la construcción. Todavía no estamos ante un mercado maduro y extendido para todas las placas onduladas de cartón bitumado, pero el mensaje industrial es ya inequívoco: la recuperación avanzada del bitumen de cubierta ya no es una curiosidad de laboratorio.
Dónde siguen existiendo los límites técnicos e industriales
Actualizar seriamente un artículo de 2020 también significa decir qué sigue sin funcionar. El primer límite es la recogida. Sin demolición selectiva, auditoría previa a la demolición y separación limpia del flujo, los residuos de cubierta se convierten en una mezcla de bajo valor. El Protocolo europeo actualizado en 2024 insiste precisamente en la auditoría, la demolición selectiva, la logística transparente y la gestión de calidad, porque la calidad del reciclaje se decide en obra antes incluso que en la planta.
El segundo límite es la estandarización. Las placas onduladas a base de celulosa-bitumen no son todas iguales: cambian la edad, la formulación, el contenido de fibras, el nivel de oxidación del bitumen, la presencia de pigmentos y las condiciones de uso. El tercer límite es reológico: el bitumen envejecido rigidiza las mezclas y exige ajustes de diseño. El cuarto es normativo-comercial: una cadena existe de verdad solo cuando productores, demoledores, transportistas, plantas de clasificación y usuarios finales comparten especificaciones técnicas, costes logísticos y responsabilidades de calidad. Sin este ecosistema, el material sigue siendo “potencialmente reciclable”, pero en la práctica queda excluido del mercado.
Para Italia la partida está abierta, pero no parte de cero
En Italia, el panorama general de los residuos de construcción y demolición es hoy más favorable que en el pasado. ISPRA indica para 2023 una tasa de recuperación y reciclaje de residuos de construcción y demolición del 81%, superior al objetivo europeo del 70 %, con más de 61,6 millones de toneladas generadas y unas 49,9 millones de toneladas de recuperación de material, excluido el relleno. Pero estos datos positivos no deben leerse de forma ingenua: una parte importante de la recuperación sigue concentrada en las fracciones minerales, más fáciles de valorizar en subbases, terraplenes, hormigones o asfaltos. Precisamente por ello, los materiales compuestos de cubierta representan hoy la verdadera prueba de la calidad de la circularidad.
Si Italia quiere pasar de una recuperación cuantitativa a una recuperación cualitativa, tendrá que construir también cadenas dedicadas para estos materiales. Esto significa clasificación correcta de los residuos, retirada selectiva, plantas autorizadas, ensayos prestacionales sobre el triturado, acuerdos con el sector asfaltico y, donde sea posible, conexiones con el naciente paradigma roof-to-roof. La circularidad de las placas bituminosas no se jugará en eslóganes ambientales, sino en la capacidad de transformar un residuo compuesto en una materia prima secundaria fiable.
Conclusión
Reescribiendo hoy el texto de 2020, la conclusión más honesta es esta: las placas onduladas de cartón bitumado ya no están condenadas conceptualmente al vertedero, pero todavía no han entrado en todas partes en una cadena de reciclaje industrial madura, lineal y universalmente disponible.
La investigación de 2024-2025 ha reforzado claramente la posibilidad de utilizar residuos bituminosos de cubierta en mezclas asfálticas; la industria, con proyectos como Roof to Road y sobre todo con modelos roof-to-roof como Derbitumen y Novitumen, ha mostrado que la recuperación de alto valor no es una utopía. Al mismo tiempo, las EPD y las instrucciones de eliminación del mercado recuerdan que, para muchas placas corrugadas, el final de vida real sigue siendo aún con frecuencia el vertedero.
La verdadera novedad de marzo de 2026, por tanto, no es solo tecnológica. Es conceptual. Ya no basta con decir que un material “puede reciclarse”: hay que preguntarse dónde, con qué controles, con qué calidad, con qué salida industrial y con qué ahorro efectivo de recursos fósiles. Solo cuando estas preguntas encuentran una respuesta concreta, la cubierta retirada deja de ser un problema y se convierte realmente en un recurso.
FAQ
¿Las placas onduladas de cartón bitumado son residuos peligrosos?
En general no, no son asimilables a los antiguos productos de fibrocemento con amianto; algunas guías técnicas de producto las indican como residuos no peligrosos. Sin embargo, la verificación del material retirado sigue siendo indispensable, porque en el parque construido existente pueden coexistir productos distintos, incluso de otros fabricantes y de épocas diferentes.
¿Hoy estas placas se reciclan de verdad?
Técnicamente existen vías de recuperación creíbles, sobre todo en el sector asfaltico y, para algunas membranas bituminosas, también en cadenas roof-to-roof. Industrialmente, sin embargo, la disponibilidad del servicio no es uniforme y en algunas EPD de mercado el final de vida de las placas corrugadas sigue modelándose como vertedero.
¿Cuál es el destino más prometedor para el material recuperado?
El más consolidado hoy es su empleo en mezclas asfálticas para pavimentos de carretera, donde el contenido bituminoso del residuo puede sustituir parcialmente recursos vírgenes, siempre que la mezcla esté correctamente diseñada.
¿Por qué no basta con triturarlas y utilizarlas en todas partes?
Porque el bitumen está envejecido, el material es compuesto, las fijaciones metálicas deben retirarse, la contaminación de obra debe evitarse y las prestaciones finales de la mezcla dependen de la dosificación, la granulometría y la compatibilidad reológica.
¿Qué significa, en la práctica, economía circular para estas cubiertas?
Significa pasar de una lógica de eliminación a una lógica de flujo cualificado: identificación del material, demolición selectiva, recogida separada, preparación del residuo, uso en una cadena con especificaciones técnicas y trazabilidad. Eso es lo que transforma un residuo compuesto en una materia prima secundaria.
Fuentes esenciales utilizadas
Comisión Europea, páginas oficiales sobre la Waste Framework Directive y Construction and Demolition Waste.
Eurostat, Waste statistics, datos UE 2022.
ISPRA, indicador 2025 sobre reciclaje/recuperación de residuos de construcción y demolición en Italia.
Onduline Group, historia del producto, composición declarada, sostenibilidad y EPD 2024.
British Board of Agrément, certificación técnica del producto corrugado a base de celulosa-bitumen.
Pasetto et al., 2025, estudio de laboratorio sobre el reciclaje de membranas bituminosas al final de su vida útil en mezclas asfálticas.
Pasetto et al., 2024, revisión sobre el uso sostenible de recycled asphalt shingles en mezclas asfálticas.
LIFE “Roof to Road”, proyecto europeo sobre la reutilización del bitumen de cubierta en el asfalto.
Derbigum, documentación 2025-2026 sobre Derbitumen y Novitumen.
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