- Extracción de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) en zonas urbanas de Japón: por qué la recuperación de metales se ha convertido en una prioridad nacional.
¿Cuántos residuos electrónicos produce Japón y cuál es el valor del oro, el cobre y los metales críticos que contienen los RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos)?
- De las medallas de Tokio 2020 a la política industrial de 2026: cómo Japón popularizó la minería urbana
- RAEE y pequeños aparatos electrónicos en Japón: los últimos datos oficiales sobre recogida, recuperación y valor económico.
- Por qué el cobre es casi tan importante como el oro en la minería de residuos electrónicos urbanos de Japón.
- Cómo funciona la minería urbana en Japón: recolección, clasificación, fundición y refinación de metales procedentes de RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos).
- Las nuevas leyes japonesas sobre economía circular aceleran el reciclaje avanzado de residuos electrónicos.
- Empresas japonesas líderes en la recuperación de metales procedentes de RAEE: DOWA, JX Advanced Metals y Mitsubishi Materials
- Las limitaciones reales de la minería de RAEE urbanos: recolección insuficiente, diseño del producto y tierras raras que son difíciles de recuperar.
- El futuro de la minería urbana en Japón: seguridad de los recursos, descarbonización y competitividad industrial
Desde la seguridad del suministro industrial hasta la nueva política circular de 2025-2026, he aquí por qué Japón acelera la minería urbana de los RAEE
Autor: Marco Arezio. Experto en economía circular, reciclaje de polímeros y procesos industriales de los materiales plásticos. Fundador de la plataforma rMIX, dedicada a la valorización de materiales reciclados y al desarrollo de cadenas de suministro sostenibles.
Fecha: 26 de marzo de 2026
Tiempo de lectura estimado: 10 minutos
Minería urbana de los RAEE en Japón: una estrategia industrial, no solo ambiental
Cuando se habla de minería urbana, a menudo se piensa en una fórmula sugestiva, casi periodística: excavar en las ciudades en lugar de hacerlo en las minas. En el caso de Japón, sin embargo, esta expresión ya ha perdido su carácter metafórico y describe una elección industrial precisa. El país es hoy uno de los mayores generadores mundiales de residuos electrónicos: según el Global E-waste Monitor 2024, en 2022 Japón produjo aproximadamente 2,6 millones de toneladas de residuos electrónicos, equivalentes a unos 21 kg per cápita, situándose entre los primeros países del mundo por intensidad de generación de RAEE. En ese mismo año, el planeta generó 62 millones de toneladas de residuos electrónicos, pero solo el 22,3% fue documentado como correctamente recogido y reciclado; aún más significativo es el hecho de que apenas el 1% de la demanda de tierras raras se satisface hoy mediante el reciclaje de los RAEE.
Estas cifras explican por qué Japón ha dejado de tratar los RAEE como un simple problema de eliminación. Para Tokio, la minería urbana se ha convertido en un componente de la seguridad económica nacional. Los documentos energéticos e industriales más recientes del gobierno lo dicen con mucha claridad: el país depende casi totalmente de las importaciones para los recursos minerales, y en el caso del litio, el cobalto y el níquel esa dependencia se indica como del 100%. Al mismo tiempo, el Strategic Energy Plan de 2025 subraya que el cobre, los metales menores y los minerales críticos son esenciales para baterías, motores, semiconductores y, en general, para la transición digital y energética.
La cuestión, por tanto, no es solo recuperar algunos gramos de oro de los teléfonos inteligentes desechados. La cuestión es reducir la vulnerabilidad de una economía avanzada que vive de la manufactura, la electrónica, el automóvil, las baterías, los componentes y los materiales funcionales. El gobierno japonés reconoce abiertamente que la incertidumbre en las cadenas de suministro también ha aumentado debido a los controles a la exportación introducidos en 2023 sobre productos vinculados al galio, el germanio y el grafito, y en 2024 sobre productos relacionados con el antimonio. En otras palabras, la recuperación de los metales contenidos en los RAEE ya no es una política auxiliar de gestión de residuos, sino una parte de la estrategia de resiliencia industrial.
Del símbolo de los Juegos Olímpicos a la realidad de los flujos industriales
Japón ya había mostrado al mundo el potencial narrativo de la minería urbana con el proyecto de las medallas de Tokio 2020. Las aproximadamente 5.000 medallas de los Juegos fueron producidas con metales extraídos de teléfonos móviles, pequeños electrodomésticos y otros dispositivos recogidos en todo el país, con una recuperación total de 32 kg de oro, 3.500 kg de plata y 2.200 kg de cobre. Fue una operación altamente simbólica, pero no solo simbólica: hizo visible para la opinión pública que los residuos electrónicos son una reserva material ya presente en el territorio nacional.
Desde entonces, sin embargo, el discurso japonés se ha desplazado del plano educativo al estructural. En el informe ambiental de 2025, el gobierno vincula la economía circular no solo con la reducción de residuos, sino también con la necesidad de construir sistemas que garanticen materiales reciclados con calidades y cantidades compatibles con las necesidades de la industria. El mismo documento recuerda que, a finales de 2024, el Consejo interministerial sobre economía circular elaboró un “Package for Accelerating the Transition to a Circular Economy”, mientras que el Quinto Plan Fundamental para una Sound Material-Cycle Society, formulado en agosto de 2024, fue asumido como estrategia nacional de coordinación de la acción pública.
No es un detalle menor. Mientras el reciclaje permanezca separado de la manufactura, la minería urbana produce materiales pero no siempre genera cadenas de suministro estables. Cuando, en cambio, el gobierno impulsa la integración entre quienes producen bienes y quienes gestionan residuos, el RAEE cambia de naturaleza económica: deja de ser un coste que gestionar y se convierte en materia prima industrial. Ese es el salto que Japón está tratando de dar.
Los datos oficiales más recientes: recogida todavía insuficiente, valor de los metales muy alto
Aquí aparece la paradoja más interesante. Los datos oficiales más actualizados disponibles al 26 de marzo de 2026 para el flujo de la pequeña electrónica japonesa son los del año fiscal 2023, publicados y debatidos en las mesas ministeriales de 2025. Según el Ministerio de Medio Ambiente, en el FY2023 la cantidad de pequeños electrodomésticos y dispositivos recogidos y entregados a los recicladores fue de 86.410 toneladas, con una caída de alrededor del 3% respecto al año anterior y aún muy lejos del objetivo histórico de 140.000 toneladas anuales. El máximo reciente se había superado en el FY2020 con más de 102.000 toneladas; desde entonces, la curva se ha debilitado.
Las causas identificadas por el propio gobierno son instructivas: estancamiento de la recogida municipal, proliferación de canales alternativos fuera del marco de la ley sobre pequeña electrónica, insuficiente concienciación de los consumidores y progresiva miniaturización de los dispositivos, que reduce el peso de los flujos recogidos incluso cuando el número de piezas no se derrumba. Es un diagnóstico muy concreto: el límite de la minería urbana japonesa hoy no es solo metalúrgico, sino también logístico, organizativo y conductual.
Y, sin embargo, dentro de estas 86.410 toneladas existe una densidad de valor que explica perfectamente por qué Tokio no tiene ninguna intención de frenar. También para el FY2023, los recicladores acreditados obtuvieron, tras selección y refinado, 36.119 toneladas de hierro, 3.827 toneladas de aluminio, 2.211 toneladas de cobre, 322 kg de oro, 3.088 kg de plata y 38 kg de paladio. Valorando estos metales a los precios de referencia utilizados por el ministerio el 1 de junio de 2024, solo el oro valía aproximadamente 3,76 mil millones de yenes, equivalentes a casi el 40% del valor total de los metales considerados; el cobre valía alrededor de 2,43 mil millones de yenes, es decir, más de una cuarta parte del total. En conjunto, los siete grupos metálicos indicados en la tabla alcanzaban aproximadamente 9,49 mil millones de yenes.
Este es el núcleo de la cuestión. El oro capta la atención mediática, pero el verdadero significado económico de la minería urbana japonesa reside en la combinación entre metales preciosos de alta densidad de valor y metales básicos o críticos indispensables para la manufactura avanzada. Si se mira solo al oro, se ve una historia brillante; si se mira al cobre, al paladio, al níquel, al cobalto y a los metales menores, se ve la estructura profunda de la política industrial japonesa.
Por qué el cobre cuenta casi tanto como el oro
En un país manufacturero como Japón, el cobre no es un metal “pobre” en comparación con el oro: es un metal estratégico. El Strategic Energy Plan de 2025 sitúa explícitamente al cobre entre los materiales esenciales para baterías de almacenamiento, motores, semiconductores y otros productos clave de la transición energética y digital. Otro documento de METI de 2025 reitera que, con el avance de la GX y la DX, el gobierno está evaluando medidas para asegurar estratégicamente bases metálicas y minerales críticos, “such as copper resources”, necesarios para la electrificación y las inversiones industriales internas.
Esto explica por qué la minería urbana japonesa no se centra solo en los metales nobles recuperables de placas con alto contenido tecnológico. La lógica es más amplia: construir una base doméstica de suministro secundario capaz de integrar minas extranjeras, reservas estratégicas, refinado nacional y reciclaje interno. En esta arquitectura, el cobre es el puente entre el mundo de los RAEE y el mundo de la gran industria eléctrica y electrónica. El oro aporta margen; el cobre aporta masa, continuidad y compatibilidad con las grandes cadenas de suministro.
Cómo funciona la minería urbana japonesa en el plano industrial
Desde el punto de vista técnico-industrial, Japón está tratando de reforzar lo que en los documentos ambientales se define como coordinación entre industrias “arteriales” y “venosas”: por un lado la manufactura y la distribución, y por otro la gestión del residuo, la selección, el desmontaje, el tratamiento y el refinado. El objetivo es crear un sistema que suministre materiales reciclados en la calidad y la cantidad requeridas por los productores. Es una formulación importante, porque supera la vieja idea del reciclaje como actividad residual y lo reconoce como infraestructura industrial.
También sobre el territorio este enfoque toma forma concreta. En el informe ambiental de 2025, el gobierno cita el caso de Kitakyushu como la Eco-Town más grande de Japón, con 25 empresas de reciclaje activas en marzo de 2025 y alrededor de 1.000 puestos de trabajo creados. El mismo distrito se presenta como un lugar donde se están desarrollando sistemas de reciclaje para paneles fotovoltaicos, baterías recargables para automóviles, recursos alimentarios y otros flujos complejos. En otras palabras, la minería urbana no se concibe como un sector aislado, sino como parte de una geografía industrial de la economía circular.
Sobre esta base territorial se apoya una metalurgia avanzada ya muy desarrollada. DOWA declara que puede reciclar hasta 22 elementos metálicos diferentes y, en el sitio de Kosaka, produce casi 20 metales valiosos distintos, entre ellos oro, plata, cobre, indio, galio, antimonio, platino, rodio y paladio.
JX Advanced Metals afirma que utiliza materias primas minerales y flujos reciclados procedentes de electrodomésticos y equipos electrónicos al final de su vida útil para producir cobre refinado con una pureza superior al 99,99%, además de metales preciosos y menores como subproductos del proceso de fundición. Mitsubishi Materials, por último, define como “world-class” su capacidad de tratamiento de e-scrap e indica un objetivo de 240.000 toneladas anuales de capacidad para 2030.La verdadera aceleración de 2025-2026
La novedad más relevante hoy es que Japón no se limita a valorizar instalaciones y competencias ya existentes, sino que está tratando de escalarlas con nuevos instrumentos legislativos y nuevas inversiones. El Act Concerning Sophistication of Recycling Business, etc. to Promote Resource Circulation tiene explícitamente el objetivo de promover la descarbonización, la seguridad del suministro y la disponibilidad de recursos reciclados en calidad y cantidad adecuadas, estableciendo un sistema nacional de autorización y certificación para la mejora cualitativa del reciclaje.
En el gran plan de acción económica de 2024, el gobierno escribe además que, sobre la base de esta nueva ley, pretende certificar más de 100 proyectos avanzados de resource circulation en tres años. Aún más indicativo es el objetivo cuantitativo fijado para el e-scrap: llevar el volumen de tratamiento del reciclaje de chatarra electrónica a unas 500.000 toneladas para 2030, es decir, un aumento del 50% respecto a 2020, apoyando inversiones en plantas y hubs. Este paso es quizá la señal más clara de que la minería urbana de los RAEE se considera ya una palanca industrial nacional.
También 2026 muestra señales de aceleración internacional. En el Joint Fact Sheet Japón-Estados Unidos del 20 de marzo de 2026, METI señala el interés de Mitsubishi Materials por desarrollar una futura actividad de reciclaje de tierras raras en Japón con ReElement Technologies y recuerda el proyecto Exurban en Estados Unidos, centrado en una fundición secundaria que utiliza únicamente chatarra, como placas electrónicas agotadas, para producir cobre, níquel, estaño, oro, plata y metales del grupo del platino. Pocos días después, el 24 de marzo de 2026, ITOCHU anunció junto con su filial Belong la creación de ERI Japan, una joint venture con el gran operador estadounidense ERI para desarrollar el reciclaje de equipos informáticos en Japón; la misma nota vincula la operación al nuevo marco legislativo de noviembre de 2025 y al crecimiento previsto del mercado de IT asset disposition.
Los límites reales de la minería urbana de los RAEE
Sería, sin embargo, un error presentar la minería urbana como la solución total a la cuestión de los minerales críticos. Los mismos datos globales dicen que, a pesar del enorme valor potencial de los RAEE, hoy solo el 1% de la demanda de tierras raras se satisface mediante el reciclaje de residuos electrónicos. Esto significa que la minería urbana puede convertirse en un pilar importante de las cadenas de suministro, pero no sustituye integralmente a la extracción primaria. Su fuerza reside sobre todo en reducir dependencias, recuperar valor ya disperso en el consumo, disminuir parte de los impactos ambientales de la extracción y ofrecer una fuente doméstica complementaria de metales.
El gobierno japonés muestra ser consciente también de otro límite: no basta con recoger residuos electrónicos, hay que hacerlo de manera selectiva, trazable y compatible con las exigencias industriales. Por eso insiste en una recogida separada más amplia, tecnologías de desmontaje, trituración y selección, sistemas digitales, inteligencia artificial y cooperación entre productores y operadores del reciclaje. El reto no es solo “reciclar más”, sino “reciclar mejor”, de modo que el material secundario pueda sustituir realmente una cuota creciente de materia prima virgen en las cadenas de valor japonesas.
Por qué Japón puede servir de ejemplo
El caso japonés es particularmente interesante porque reúne tres dimensiones que en otros lugares suelen estar separadas. La primera es la cultura de la recuperación, visible incluso para el público gracias al proyecto olímpico. La segunda es la presencia de una industria metalúrgica sofisticada, capaz de recuperar muchos elementos mediante procesos integrados de selección, fundición y refinado. La tercera es la elección política de tratar la economía circular como una cuestión de competitividad, no solo de sostenibilidad. No por casualidad, METI estima para la “resource autonomous circular economy” un mercado de 80 billones de yenes en 2030 y de 120 billones de yenes en 2050.
Para quienes observan la evolución del reciclaje en Europa o en Italia, Japón ofrece por tanto una lección importante. La minería urbana funciona realmente cuando existen al mismo tiempo normativa, recogida, plantas, tecnología metalúrgica, demanda industrial y una dirección pública que considera el metal reciclado como una materia estratégica. Si falta uno de estos eslabones, el sistema se ralentiza. Si, por el contrario, estos eslabones se coordinan, el RAEE deja de ser un residuo para convertirse en un depósito urbano de recursos de alto valor.
Conclusiones
Japón acelera la minería urbana de los RAEE porque ha entendido antes que otros que la batalla por los metales del siglo XXI no se jugará solo en las minas tradicionales, sino también dentro de las ciudades, en las plantas de selección, en las fundiciones secundarias y en las cadenas de recogida de la electrónica al final de su vida útil. El oro, el cobre, el paladio y los metales críticos contenidos en los residuos electrónicos no representan solo una oportunidad ambiental: representan un seguro industrial frente a la volatilidad geopolítica, un factor de descarbonización y una base concreta para la competitividad manufacturera.
Por esta razón, más que como un capítulo de la gestión de residuos, la minería urbana japonesa debe leerse como una política de soberanía material. Y los datos más recientes muestran que, aunque todavía existan límites evidentes en la recogida, el país ya está construyendo las condiciones para transformar los RAEE de problema urbano en reserva estratégica nacional.
FAQ
¿Qué significa minería urbana de los RAEE?
Significa recuperar metales y otras materias primas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, tratando smartphones, ordenadores, pequeños electrodomésticos y placas electrónicas como una fuente secundaria de recursos. En el caso japonés, esta actividad ya está integrada en una estrategia nacional de economía circular y seguridad del suministro.
¿Por qué Japón apuesta sobre todo por los RAEE?
Porque Japón genera grandes cantidades de residuos electrónicos, depende casi totalmente de las importaciones minerales y considera el cobre, los metales menores y los minerales críticos esenciales para baterías, motores y semiconductores. La minería urbana reduce así tanto la presión ambiental como la vulnerabilidad estratégica de las cadenas industriales.
¿Cuáles son los datos oficiales más recientes sobre la pequeña electrónica en Japón?
Los últimos datos oficiales consolidados disponibles al 26 de marzo de 2026 son los del FY2023: 86.410 toneladas recogidas, con recuperaciones de 2.211 toneladas de cobre, 322 kg de oro, 3.088 kg de plata y 38 kg de paladio, además de grandes cantidades de hierro y aluminio.
¿Puede la minería urbana sustituir por completo a las minas tradicionales?
No. Puede complementar de manera relevante los suministros y aumentar la seguridad material, pero no sustituye completamente a la extracción primaria. A escala global, el Global E-waste Monitor 2024 recuerda que solo el 1% de la demanda de tierras raras está hoy cubierta por el reciclaje de los RAEE.
¿Qué empresas japonesas protagonizan la minería urbana?
Entre los actores más importantes se encuentran DOWA, que declara recuperar 22 elementos metálicos, JX Advanced Metals, que produce cobre refinado con una pureza superior al 99,99% también a partir de flujos reciclados, y Mitsubishi Materials, que apunta a 240.000 toneladas anuales de capacidad de tratamiento de e-scrap para 2030.
¿Cuál es el objetivo de Japón para el e-scrap en 2030?
El plan de acción económica del gobierno indica el objetivo de llevar el volumen de tratamiento del e-scrap a unas 500.000 toneladas para 2030, equivalente a un aumento del 50% respecto a 2020, apoyando inversiones en plantas y hubs de reciclaje avanzado.
Fuentes
Ministerio de Medio Ambiente de Japón, Annual Report on the Environment in Japan 2025 y capítulo sobre economía circular.
Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón, Strategic Energy Plan 2025.
METI, documentos sobre política industrial 2024-2025 y mercado de la economía circular.
Ministerio de Medio Ambiente de Japón, documentos de 2025 sobre pequeña electrónica y recuperación de metales a partir de RAEE.
METI y Ministerio de Medio Ambiente de Japón, resultados FY2023 de la ley sobre reciclaje de grandes electrodomésticos.
E-Waste Monitor / UNITAR / ITU, Global E-waste Monitor 2024.
Gobierno de Japón, proyecto de las medallas de Tokio 2020 procedentes de la “urban mine”.
Textos oficiales y esquema de la ley japonesa sobre la sofisticación del reciclaje y la resource circulation.
Fuentes empresariales oficiales: DOWA, JX Advanced Metals, Mitsubishi Materials, ITOCHU
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