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MANUAL DE MANTENIMIENTO. CAPÍTULO 2: MÁQUINAS DE EXTRUSIÓN DE PLÁSTICO

Manuales Técnicos
rMIX: Il Portale del Riciclo nell'Economia Circolare - Manual de mantenimiento. Capítulo 2: Máquinas de extrusión de plástico
Resumen

- Cómo funcionan las máquinas de extrusión de plástico y por qué el mantenimiento predictivo es crucial

- Extrusoras de un solo husillo: geometría del husillo, relación L/D y control continuo de la plastificación.

- Zonificación térmica del cilindro en extrusoras: gestión del calor, sensores y fallos ocultos

- Extrusoras de doble husillo corrotantes: elementos modulares, desgaste de la fibra de vidrio y control del proceso

- Bombas de doble tornillo contrarrotatorias para PVC: ventajas tecnológicas, corrosión y problemas de mantenimiento

- Cilindro de la extrusora y sistemas de refrigeración: cómo evitar el sobrecalentamiento y la degradación de la masa fundida.

- Cabezales y matrices de extrusión: desgaste, limpieza adecuada e impacto en la calidad del producto.

- Calibradores, tanques de refrigeración y sistemas de transporte: los componentes posteriores que determinan la estabilidad dimensional.

- Desgasificación en extrusoras: bombas de vacío, inundación de venteos y mantenimiento de sistemas de venteo.

- Diagnóstico del extrusor: presión, temperatura, corriente del motor y vibraciones como señales tempranas de degradación.

Guía técnica de las máquinas para extrusión de materias plásticas: extrusoras monohusillo y de doble husillo, cilindros, hileras, desgasificación, líneas aguas abajo, señales de desgaste y estrategias de mantenimiento


Autor: Marco Arezio. Experto en economía circular, reciclaje de polímeros y procesos industriales de las materias plásticas.

Manual de Mantenimiento. Capítulo 2: Máquinas para Extrusión de Materias Plásticas


La extrusión es, entre los procesos de transformación de las materias plásticas, el que más que ningún otro ha modelado la producción industrial continua. Tuberías para acueductos, perfiles para la construcción, film para envases, cables eléctricos, láminas destinadas al termoformado, placas, geomembranas, filamentos, fibras: una parte enorme del mundo plástico industrial nace de una máquina que no trabaja por ciclos, sino de manera continua. Y es precisamente esta continuidad la primera clave de lectura técnica y de mantenimiento de la extrusora.

A diferencia de la prensa de inyección, que por su propia naturaleza alterna fases de plastificación, inyección, enfriamiento y reapertura del molde, la extrusora es una máquina que debe mantener su equilibrio durante horas o días, a menudo sin interrupción. Esto significa que los fenómenos de degradación casi nunca se manifiestan de forma repentina.

Con mayor frecuencia aparecen como una lenta deriva del proceso: un caudal menos estable, una temperatura del fundido que se aleja del valor histórico, un aumento del consumo eléctrico, una presión en la cabeza que ya no coincide con la línea base, una calidad superficial del producto que empeora gradualmente. En otras palabras, la extrusora “habla” antes de averiarse, pero lo hace a través de señales débiles y progresivas, que solo un mantenimiento predictivo bien construido es capaz de interpretar.

En una planta de extrusión, la calidad del producto terminado no depende solo de la calidad de la materia prima o de la precisión de la receta térmica. Depende del estado real del husillo, del cilindro, de la caja de engranajes, de la cabeza, de los sistemas de enfriamiento, de los arrastres, de las bombas de vacío y de todos aquellos subsistemas que participan en el proceso continuo. Por este motivo, hablar de extrusoras significa hablar al mismo tiempo de reología, mecánica, térmica, tribología, materiales constructivos y organización del mantenimiento.

2.1 — Extrusoras monohusillo: principio, zonificación térmica y perfiles del husillo

La extrusora monohusillo sigue siendo, todavía hoy, la máquina más difundida en la industria de transformación de plásticos. Su éxito deriva de un equilibrio poco común: simplicidad constructiva, robustez, fiabilidad, costes relativamente contenidos y una notable adaptabilidad a los principales termoplásticos de gran consumo. Polietileno, polipropileno, poliestireno, algunos tecnopolímeros, numerosos compuestos y muchas formulaciones recicladas encuentran en la monohusillo una solución adecuada, siempre que el husillo haya sido diseñado de forma coherente con el material y con el producto que se desea fabricar.

El principio de funcionamiento es conocido, pero merece ser recordado porque de él derivan casi todos los problemas de mantenimiento. El material en forma de granza o polvo entra por la tolva, es arrastrado por la rotación del husillo dentro del cilindro calentado, sufre compactación, fusión, homogeneización y finalmente es empujado hacia la cabeza de extrusión. El proceso de fusión no se debe únicamente al calentamiento externo generado por las zonas térmicas del cilindro: una parte relevante de la energía deriva de la fricción mecánica y de la deformación viscosa del polímero. De ello se desprende que el husillo no es un simple órgano de transporte, sino el verdadero corazón energético y reológico del sistema.

En la extrusora monohusillo, la continuidad del flujo es el objetivo fundamental. Toda falta de homogeneidad de temperatura, toda variación en el grado de llenado del canal, toda alteración de la geometría del husillo o del cilindro produce oscilaciones de presión y de caudal que se reflejan inmediatamente en el producto extruido. Por lo tanto, el mantenimiento no debe concebirse como una respuesta a la avería, sino como una disciplina de control de la estabilidad del proceso.

2.1.1 — Parámetros geométricos del husillo monohusillo

El husillo monohusillo es una geometría aparentemente simple, pero en realidad cada uno de sus detalles influye en la capacidad de transporte, fusión, presurización y homogeneización del material. El primer parámetro que debe considerarse es el diámetro, indicado con D, que define la clase dimensional de la máquina. En las microextrusoras de laboratorio o en las máquinas dedicadas a productos especiales se puede partir de 18 o 25 mm, mientras que en las grandes líneas para tuberías de gran diámetro, cables de alta tensión o placas se puede llegar hasta 200 o 250 mm. Este dato no es solo una medida geométrica: determina el tamaño de los componentes, el coste de los repuestos, el peso del husillo, la complejidad de los desmontajes y la logística de mantenimiento.

Junto al diámetro, la relación L/D, es decir, la relación entre la longitud útil del husillo y el diámetro, es probablemente el parámetro más importante para comprender la función de un husillo de extrusión. En las máquinas estándar el intervalo típico está comprendido entre 24:1 y 34:1, pero en configuraciones de altas prestaciones puede llegar incluso a 40:1. Una L/D elevada ofrece más espacio para fundir, mezclar y estabilizar el fundido, pero también amplía la superficie interna sujeta a desgaste y aumenta el número de zonas térmicas que deben controlarse. En lógica de mantenimiento, esto significa más posibilidades de deriva, más puntos críticos y una mayor atención a la coherencia del perfil térmico a lo largo de la máquina.

El paso del husillo, a menudo igual al diámetro en el caso de husillos estándar de paso cuadrado, puede volverse variable en geometrías especiales. Cuando el paso cambia a lo largo de la longitud del husillo, el comportamiento de transporte y compresión del material se modifica de manera significativa, pero también crece la complejidad del mantenimiento, porque cada tramo se vuelve más sensible al desgaste local y más difícil de evaluar con criterios uniformes.

Muy relevante es también la relación de compresión, generalmente comprendida entre 2,0:1 y 4,5:1 en función del material. Valores elevados permiten una fuerte compactación y una buena eliminación del aire atrapado, pero aumentan las solicitaciones mecánicas en la zona de transición. Este es un aspecto crucial con los materiales reciclados, especialmente si presentan variabilidad en la densidad aparente, en el contenido de humedad o en la presencia de contaminantes. En tales condiciones, un husillo demasiado “agresivo” puede producir picos de par, sobrecalentamiento localizado y desgaste acelerado.

La profundidad del canal en la zona de dosificación, a menudo comprendida entre 0,05D y 0,07D, es la zona en la que el fundido se estabiliza y la presión se construye con mayor eficacia. Precisamente por eso también es una de las áreas donde el desgaste es más crítico, sobre todo con materiales abrasivos o cargados. Cuando la profundidad efectiva del canal aumenta por consumo del filete, la capacidad de desarrollar presión se reduce, el flujo se vuelve menos uniforme y el proceso pierde precisión. Por la misma razón, también debe controlarse la anchura del filete, típicamente comprendida entre 0,08D y 0,12D: el desgaste de los flancos compromete la estanqueidad entre husillo y cilindro y reduce la eficiencia de presurización.

En un programa de mantenimiento bien organizado, la medición geométrica del husillo no puede limitarse a una inspección visual genérica. Es necesario identificar las zonas de alto riesgo, en particular la transición y la dosificación, y medirlas con instrumentos adecuados, construyendo con el tiempo un historial del desgaste. Solo a través de esta historización el mantenimiento pasa de ser intuitivo a predictivo.

2.1.2 — Zonificación térmica del cilindro: gestión y criticidades

El cilindro de una extrusora monohusillo no es un cuerpo calentado de manera uniforme, sino una estructura térmicamente articulada. Una extrusora de 90 mm con relación L/D de 30:1, por ejemplo, suele estar dividida en 5, 6 o 7 zonas de calentamiento independientes, cada una equipada con resistencias de banda o de sector y con su propio sensor de control, a menudo termopares o PT100. Esto significa que la máquina trabaja según un auténtico perfil térmico longitudinal, que debe diseñarse y mantenerse con precisión.

La posición a lo largo del husillo en la que el material completa la fusión, el nivel energético total del fundido, su viscosidad a la salida y la presión generada en la cabeza dependen en gran parte de este perfil. No sorprende, por tanto, que muchas anomalías de producción atribuidas apresuradamente a la calidad de la materia prima deriven en realidad de una zona térmica que ya no trabaja como debería.

Una resistencia de banda en degradación rara vez deja de funcionar de forma repentina. Más a menudo, en la fase inicial tarda más tiempo en llevar la zona al punto de consigna; posteriormente le cuesta mantener la temperatura bajo carga; finalmente entra en alarma o se interrumpe. Esta progresión convierte la verificación periódica de las resistencias y de los sensores en una de las actividades preventivas más rentables de todo el parque de máquinas de extrusión. No basta con leer en el panel que la temperatura “está bien”: hay que comprobar la desviación real entre el setpoint y la temperatura efectiva, la velocidad de respuesta, la continuidad del control y, cuando sea necesario, la resistencia óhmica de los elementos calefactores.

Además, en las extrusoras existe una criticidad menos evidente pero muy peligrosa: el sobrecalentamiento del fundido por exceso de energía mecánica. A altas velocidades de husillo, con polímeros viscosos o con perfiles térmicos mal optimizados, el calor generado por la fricción puede superar la energía que el sistema es capaz de disipar. En estos casos no se trata de una “falta de calentamiento”, sino al contrario de un exceso de energía interna. La degradación térmica puede aparecer aguas abajo, cerca de la cabeza, sin que el cuadro térmico del cilindro muestre anomalías macroscópicas. Por eso, el control de la temperatura de masa del fundido, realizado mediante sondas inmersas, representa una herramienta diagnóstica de gran valor.

2.2 — Extrusoras de doble husillo: corrotativas y contrarrotativas

Si la monohusillo es la máquina de la robustez y de la difusión industrial, la de doble husillo es la máquina de la precisión reológica y de la flexibilidad del proceso. La presencia de dos husillos coaxiales alojados en un cilindro con perfil de doble ocho permite gestionar el material de forma mucho más sofisticada. La mezcla distributiva y dispersiva es superior, los tiempos de residencia son más controlables, la desvolatilización es más eficaz y la modularidad de la configuración de los husillos permite adaptar la máquina a formulaciones muy diferentes entre sí.

Por ello, la extrusora de doble husillo es la plataforma de referencia para la compounding, para el procesado de materiales cargados, para la gestión de formulaciones complejas, para los tecnopolímeros, para el PVC y para numerosos procesos en los que no basta con fundir el material, sino que también es necesario dispersar aditivos, romper aglomerados, mezclar fibras o evacuar volátiles. Naturalmente, a un salto en prestaciones corresponde también un salto en complejidad mecánica y de mantenimiento.

2.2.1 — Doble husillo corrotativo: principio, elementos de husillo y aplicaciones

En el doble husillo corrotativo, los dos husillos giran en la misma dirección y son interdigitados. Esta condición genera el conocido efecto de autolimpieza: el material que tiende a adherirse a un husillo es continuamente “rascado” por el otro. La ventaja es doble. Por un lado se reducen las zonas muertas en las que el polímero puede estancarse y degradarse; por otro se obtiene una distribución más uniforme de los tiempos de residencia. Para materiales sensibles o para procesos de compounding, este aspecto es decisivo.

La geometría interna de los husillos no es monolítica, sino modular. Sobre un eje portante se montan elementos de transporte, bloques de amasado y, cuando es necesario, elementos de inversión. Los elementos de transporte hacen avanzar el material; los kneading blocks, constituidos por discos desfasados angularmente, proporcionan energía de cizallamiento y mezcla; los elementos con filete inverso ralentizan o contrarrestan el flujo, generando presión e intensificando la acción dispersiva. La secuencia de estos elementos constituye una verdadera arquitectura de proceso y representa un patrimonio de know-how a menudo más importante que la propia máquina.

Desde el punto de vista del mantenimiento, los elementos del husillo de una doble husillo corrotativa son particularmente vulnerables cuando se procesan materiales cargados. Las formulaciones con fibra de vidrio corta al 30%, como algunas bases de PA6, PP o PBT, pueden generar en las zonas más solicitadas, especialmente en la fusión y en el primer tramo de kneading, un desgaste medio comprendido entre 0,05 y 0,15 mm cada 1.000 horas de funcionamiento. Cuando la carga está constituida por talco al 40 o 50% sobre matriz de polipropileno, el desgaste tiende a ser sensiblemente inferior, a menudo del 30-50% respecto a los compuestos con fibra de vidrio. En el caso del carbonato cálcico fino, especialmente con granulometría inferior a 3 micrómetros, el panorama es generalmente más favorable y la agresividad abrasiva resulta mucho más contenida.

Sin embargo, el punto no es solo cuantificar el desgaste medio, sino transformarlo en una práctica de control. Los elementos de una doble husillo corrotativa no pueden sustituirse “por intuición”. Se requiere una monitorización geométrica periódica, realizada con micrómetros o instrumentos equivalentes en las áreas más solicitadas, para entender cuándo la pérdida de material está empezando a modificar el comportamiento del proceso. Un husillo desgastado no empeora solo el rendimiento mecánico: altera la distribución de presiones, reduce la calidad de la dispersión, modifica el perfil de energía específica y por tanto afecta directamente a la calidad del compound.

La caja de engranajes es el componente más crítico y más costoso de la doble husillo corrotativa. Debe transmitir un par elevado, soportar las cargas axiales generadas por la resistencia del fundido y hacerlo con gran precisión geométrica. En las máquinas de altas prestaciones, las fuerzas axiales pueden alcanzar valores muy elevados, del orden de 50 hasta 300 kN según el diámetro, la configuración de los husillos, la contrapresión en cabeza y el caudal. No sorprende que los rodamientos de empuje estén diseñados para duraciones nominales comprendidas, en condiciones correctas, entre 20.000 y 50.000 horas operativas.

El mantenimiento de esta caja de engranajes debe ser riguroso. El aceite no debe cambiarse solo “por horas”, sino analizarse al menos cada seis meses para verificar la viscosidad, el TAN y el contenido de partículas metálicas como hierro, cromo y cobre. En muchas aplicaciones industriales conviene utilizar lubricantes sintéticos PAO EP con grado ISO VG comprendido entre 220 y 320.

El cambio de aceite, salvo indicaciones distintas derivadas del análisis, suele situarse típicamente entre 8.000 y 12.000 horas. Los rodamientos de empuje deben controlarse a través de la temperatura del aceite y mediante campañas vibracionales al menos semestrales; la sustitución preventiva suele ser prudente entre 20.000 y 30.000 horas, o antes si las señales vibracionales así lo sugieren. Los sellos mecánicos en los ejes de los husillos requieren inspecciones mensuales para interceptar pérdidas incipientes y en muchos casos se sustituyen entre 15.000 y 20.000 horas. También el filtro de aceite en línea, a menudo descuidado, es en cambio una protección fundamental: su elemento filtrante debe sustituirse generalmente cada 2.000-4.000 horas o cuando exista señal de obstrucción, con niveles de eficiencia elevados, por ejemplo β10 ≥ 200.

2.2.2 — Doble husillo contrarrotativo: tipologías y diferencias de mantenimiento


En la doble husillo contrarrotativa, los dos husillos giran en direcciones opuestas. Esta familia incluye tanto versiones intermeshing, en las que los husillos están interdigitados y muy próximos entre sí, como versiones no intermeshing, más raras y dedicadas a usos específicos. La versión intermeshing está históricamente asociada al procesado del PVC, sobre todo para perfiles, ventanas, tubos rígidos y formulaciones plastificadas.

La gran ventaja del contrarrotativo intermeshing es la capacidad de transporte positivo. El material es capturado y transferido como en un mecanismo volumétrico muy eficiente, capaz de desarrollar presión ya a bajas velocidades de rotación. Esto explica por qué el PVC, polímero térmicamente sensible y sujeto a degradación si se somete a demasiada energía mecánica, encuentra en esta tecnología una solución ideal. Las velocidades de husillo son de hecho mucho más bajas respecto a las corrotativas de compounding: típicamente 10-40 rpm frente a 200-600 rpm.

Las implicaciones de mantenimiento, sin embargo, son específicas. En los sistemas contrarrotativos intermeshing, las holguras entre husillos y cilindro son extremadamente reducidas, del orden de 0,1-0,3 mm. Esto significa que todo desgaste en la zona de interdigitación produce efectos directos sobre la capacidad de bombeo, sobre la estabilidad dimensional del producto y sobre la temperatura del proceso. Además, en el caso del PVC, la desgasificación y la posible liberación de HCl introducen un problema de corrosión que no puede descuidarse. Cilindros, husillos, cabezas e hileras pueden requerir aceros inoxidables, aleaciones de níquel o recubrimientos específicos para resistir un ambiente químicamente agresivo. En estas instalaciones, el mantenimiento no es solo una cuestión de desgaste, sino también de química de los materiales constructivos.

2.3 — Cilindro de la extrusora: construcción, zonificación y sistemas de enfriamiento

El cilindro de la extrusora suele percibirse como una simple envolvente del husillo, pero en realidad es una estructura funcional compleja, en la que confluyen calentamiento, enfriamiento, resistencia al desgaste, resistencia a la corrosión y estabilidad geométrica. En una extrusora de 90 mm con relación L/D de 30:1, la longitud del cilindro alcanza aproximadamente 2.700 mm. Una longitud de este tipo hace inevitable una distribución longitudinal no uniforme de las solicitaciones.

En las zonas de alimentación predominan problemas de transporte sólido y fricción granza-metal; en las zonas de transición se concentran compresión, fusión y fricción viscosa; en las zonas de dosificación se desarrollan presión, homogeneización y flujo de fundido a alta temperatura. No es, por tanto, realista imaginar un desgaste homogéneo. Al contrario, un mantenimiento avanzado del cilindro requiere una cartografía de los puntos críticos y una correlación continua entre el estado geométrico y el comportamiento del proceso.

2.3.1 — Sistemas de enfriamiento del cilindro

Una diferencia fundamental entre la extrusora y muchas unidades de plastificación para inyección es la presencia, en la primera, de sistemas de enfriamiento activo distribuidos a lo largo del cilindro. Esto ocurre porque, en las máquinas de extrusión de alta productividad, el calor generado mecánicamente puede ser muy superior al estrictamente necesario para el proceso. En algunos casos puede llegar al doble o incluso al triple de la demanda térmica teórica del polímero. Sin un enfriamiento adecuado, el fundido se sobrecalentaría progresivamente hasta degradarse.

En las extrusoras de pequeño y mediano tamaño, la solución más común es el enfriamiento por aire forzado. Ventiladores controlados de manera independiente canalizan aire sobre disipadores con aletas montados alrededor del cilindro. Es un sistema relativamente simple, pero no por ello despreciable. El mantenimiento debe verificar el caudal real de aire, la limpieza de las aletas, la ausencia de acumulaciones de polvo o residuos poliméricos y el estado de los rodamientos de los pequeños motores.

Un ventilador que gira pero no enfría lo suficiente es una causa clásica de deriva térmica sutil.

En las extrusoras de gran diámetro o de alta productividad, el enfriamiento por agua se vuelve a menudo indispensable. En estos casos se utilizan canales internos o camisas externas, con todos los problemas asociados a la calidad del agua: incrustaciones calcáreas, corrosión, biofilm, reducción del intercambio térmico. El hecho de que estos canales sean a menudo de difícil acceso hace que la prevención sea todavía más importante que la corrección. Un enfriamiento ineficiente no produce inmediatamente una parada de máquina, pero puede manifestarse como viscosidad anómala del fundido, variaciones cromáticas, pérdida de propiedades mecánicas del producto y aumento del olor a degradación.

El método más fiable para diagnosticar este tipo de problemas sigue siendo la monitorización de la temperatura de masa del fundido. En muchas líneas, un aumento incluso de solo 5 °C respecto a la línea base, con igualdad de material y receta, ya es una señal que no debe ignorarse.

2.4 — Cabezas de extrusión e hileras: tipologías, desgaste y mantenimiento

Si el husillo prepara el material y el cilindro gobierna su energía, es la cabeza de extrusión la que traduce ese fundido en una geometría útil. La cabeza recibe el polímero, lo redistribuye y lo obliga a pasar a través de una hilera que determina su forma final. Por ello, la cabeza es el punto en el que la mecánica, la fluidodinámica y la calidad del producto se encuentran de forma más directa.

La uniformidad del espesor, la concentricidad de un tubo, la planicidad de una lámina, la regularidad de un perfil o la estabilidad de una burbuja para film soplado dependen en gran medida de la calidad geométrica y térmica de la cabeza. Una hilera perfecta, sin embargo, solo se mantiene como tal si se limpia, se controla y se mantiene con método.

2.4.1 — Tipologías de cabezas: tubo, lámina, film soplado, perfil

La cabeza para tubo, a menudo realizada con mandril central de tipo spider, crea el paso anular necesario para la formación del producto. El mandril está sostenido por radios que dividen el flujo y lo recomponen aguas abajo. Precisamente en las zonas de recomposición se forman las líneas de soldadura internas del fundido, puntos delicados para la resistencia final del tubo. Desde el punto de vista del mantenimiento, los radios y el mandril están expuestos tanto al desgaste por abrasión, especialmente con materiales como HDPE para tuberías a presión, como a la formación de depósitos de material degradado en las aristas internas. Por ello, en presencia de cambios de color o de material, la limpieza de la cabeza es una buena práctica en cada transición, mientras que la inspección del desgaste de las zonas de alta presión suele situarse entre 2.000 y 4.000 horas operativas.

La cabeza plana, o coat-hanger die, está en cambio diseñada para distribuir el fundido sobre anchuras que pueden alcanzar varios metros, garantizando un caudal uniforme por unidad de anchura. Aquí, el canal interno se optimiza sobre la viscosidad del polímero y sobre la productividad requerida. Los labios regulables permiten la corrección del perfil de espesor, pero introducen a su vez exigencias de mantenimiento severas. La limpieza de los labios debe realizarse en cada producción, la verificación de su geometría es aconsejable al menos semestralmente y los tornillos de regulación requieren lubricación regular, a menudo mensual. Un labio rayado o un tornillo de regulación gripado no son defectos menores: se convierten en horas de no conformidad del producto final.

En las cabezas para film soplado, sobre todo en las configuraciones spiral mandrel, el fundido se distribuye de modo helicoidal para eliminar las líneas de soldadura y obtener un entrehierro anular lo más uniforme posible. En estas cabezas, la limpieza periódica de los labios es una de las actividades más frecuentes, a menudo cada 500-1.000 horas operativas, mientras que la verificación de la concentricidad puede requerirse alrededor de las 3.000 horas. Depósitos oxidados, aditivos volatilizados y falta de uniformidad del entrehierro influyen directamente en la estabilidad de la burbuja y en el espesor del film.

Las cabezas para perfiles, especialmente cuando procesan PVC cargado, están expuestas al desgaste del perfil interno y a depósitos en las zonas de estancamiento. En estos casos, un control perfilométrico cada 2.000-4.000 horas y una limpieza cuidadosa en cada cambio de material representan un nivel mínimo de buena práctica industrial. Aún más sensibles son las cabezas para recubrimiento de cable, en las que la concentricidad del revestimiento debe controlarse prácticamente en cada turno, a menudo con instrumentos en línea, mientras que la limpieza y la inspección en profundidad se sitúan alrededor de las 1.000 horas.

2.4.2 — Limpieza de las cabezas: métodos y procedimientos

La limpieza de las cabezas de extrusión no es una actividad accesoria, sino un procedimiento crítico que influye en la calidad del proceso, en la duración de la hilera y en el tiempo de retorno a la estabilidad después de cada parada o cambio de producto. Un error en la limpieza puede dejar marcas en las superficies internas que seguirán generando depósitos, turbulencias locales, líneas de flujo anómalas y defectos de espesor durante muchas horas de producción.

La limpieza mecánica en caliente es el método más difundido porque es rápida y compatible con el ritmo industrial. La cabeza se mantiene a temperatura de proceso y se limpia con herramientas más blandas que el acero, como latón, cobre o madera dura. La razón es simple: un arañazo en la superficie funcional de la hilera no es un daño estético, sino un nuevo nicho en el que el material tenderá a acumularse y degradarse. Por ello debe evitarse el uso de herramientas de acero, incluso cuando el operario considere que puede utilizarlas “con cuidado”.

El empleo de compuestos de purga puede reducir sensiblemente los tiempos de parada y mejorar la eliminación de depósitos persistentes, sobre todo en los pasos de materiales oscuros a claros o de formulaciones con aditivos problemáticos a formulaciones más sensibles al contamination carry-over.

Para limpiezas en profundidad, sobre todo en cabezas planas o hileras para film, la referencia técnica sigue siendo la limpieza por ultrasonidos en disolvente. Tras el desmontaje, las partes metálicas se sumergen en una cuba con el disolvente apropiado y se someten a ciclos ultrasónicos que desprenden los residuos sin agredir las superficies. Es una solución más costosa, pero extremadamente eficaz en componentes de alto valor y en todas aquellas situaciones en las que una limpieza manual demasiado enérgica podría causar más daños que beneficios.

La quema controlada en horno solo puede utilizarse en casos específicos, sobre hileras de acero no tratado y en condiciones cuidadosamente controladas, típicamente entre 350 y 450 °C y, preferiblemente, en atmósfera protegida. En cambio, debe excluirse en componentes cromados o revestidos con tratamientos superficiales sensibles.

2.5 — Líneas de extrusión: componentes aguas abajo y su mantenimiento

Hablar de extrusión limitándose a la extrusora es un error conceptual. La calidad final del producto depende de toda la línea. Aguas abajo de la cabeza se encuentran calibradores, tanques de enfriamiento, arrastres, bobinadoras, sistemas de corte, bancos de acumulación y dispositivos de control. Si estos órganos no están alineados, limpios, regulados y mantenidos correctamente, ni siquiera la mejor extrusora será capaz de producir dentro de especificación.

2.5.1 — Calibradores y tanques de enfriamiento

El calibrador es el primer componente que “fija” la geometría del producto todavía plástico. En los tubos, el calibrador al vacío aprovecha una depresión para mantener la superficie exterior del tubo adherida a la forma deseada mientras el enfriamiento consolida la estructura. En esta fase, las superficies internas del calibrador deben estar limpias, lisas y dimensionalmente correctas. Los depósitos calcáreos, el desgaste o las contaminaciones reducen el intercambio térmico y alteran el contacto con el tubo, con efectos directos sobre la ovalización, la rugosidad y la precisión dimensional.

Los tanques de enfriamiento, a menudo de acero inoxidable o aluminio, pueden parecer elementos secundarios, pero en realidad introducen una serie de criticidades: pérdidas en los racores, biofilm en ausencia de control microbiológico, desgaste de los soportes guía, variaciones del nivel o del caudal de agua. El resultado no es solo una peor seguridad ambiental o una menor eficiencia energética, sino también un enfriamiento irregular que se traduce en tensiones internas e inestabilidad geométrica del producto extruido.

2.5.2 — Arrastres (haul-off): rodillos, caterpillar y sistemas de banda

El arrastre determina, junto con el caudal de la extrusora y la geometría de la hilera, el espesor final del producto. Una pequeña variación de su velocidad se refleja casi directamente en el resultado dimensional: una deriva del 1% en la velocidad del arrastre puede traducirse en una variación del mismo orden en el espesor o en la sección final. Esto basta para explicar por qué el mantenimiento del haul-off es una cuestión de calidad incluso antes que de mecánica.

Los sistemas tipo caterpillar, muy difundidos para tubos y perfiles, requieren control del estado de las zapatas de contacto, tensado correcto de las orugas, integridad de los rodillos de retorno, lubricación y estado de los rodamientos, además del mantenimiento periódico de los motorreductores y de los sistemas neumáticos que regulan la presión de contacto. Un arrastre con orugas desgastadas o con presión irregular no genera solamente deslizamiento: introduce variaciones intermitentes de velocidad, deformaciones locales, marcas superficiales y una larga serie de defectos que pueden atribuirse erróneamente a la extrusora.

2.6 — Desgasificación y sistemas de ventilación forzada

La desgasificación es una de las funciones más valiosas pero también más delicadas en las extrusoras industriales. Cuando el polímero contiene humedad residual, monómeros, disolventes o productos volátiles de degradación, la presencia de una zona de descompresión conectada a un sistema de vacío permite mejorar drásticamente la calidad del fundido y del producto final. Esto es particularmente importante en materiales reciclados, en compuestos complejos y en algunas formulaciones técnicas.

La principal criticidad es el vent flooding, es decir, el reflujo del fundido hacia la abertura de venteo. Cuando la presión en la zona de desgasificación supera la presión atmosférica o la generada por el sistema de vacío, el material puede salir por el venteo, contaminar la zona superior del cilindro, ensuciar el circuito y, en los peores casos, dañar la bomba de vacío. No se trata de un evento casual. Las causas más frecuentes son un perfil térmico incorrecto, una geometría del husillo no optimizada, una velocidad de rotación demasiado elevada o una contrapresión excesiva generada aguas abajo.

Las bombas de vacío más comunes en estas aplicaciones suelen ser de paletas rotativas lubricadas con aceite. Su mantenimiento debe planificarse con método: el cambio de aceite se sitúa normalmente entre 2.000 y 4.000 horas, pero puede adelantarse si los vapores procesados tienden a condensarse en el lubricante; las paletas pueden requerir sustitución entre 8.000 y 15.000 horas, dependiendo del tipo de vapores y de las condiciones reales de funcionamiento; el filtro de entrada debe controlarse y limpiarse con regularidad, al menos mensualmente; todo el circuito debe verificarse en cuanto a estanqueidad, porque incluso una pequeña fuga compromete la eficacia de la desgasificación y altera el equilibrio del proceso.

2.7 — Diagnóstico específico para extrusoras: señales tempranas de degradación

Una de las ventajas más interesantes de las plantas de extrusión es la posibilidad de leer el estado de la máquina a través de los parámetros del proceso, sin detenerla. En una instalación bien instrumentada, la corriente del motor principal, la presión en la cabeza, la temperatura del fundido, el caudal, las vibraciones y la temperatura del aceite son indicadores mucho más útiles de lo que a menudo se reconoce en fábrica.

Si la corriente absorbida por el motor aumenta progresivamente manteniendo iguales el material y la velocidad del husillo, puede deberse a un aumento de la fricción causado por un desgaste que ha modificado las holguras, o bien a una degradación del sistema de transmisión, incluida la calidad del aceite del gearbox. Si la corriente, por el contrario, disminuye progresivamente en las mismas condiciones, el panorama puede indicar un desgaste excesivo que ha reducido la capacidad de trabajo mecánico del husillo: el proceso requiere menos energía, pero esto no es una buena señal, porque a menudo significa también menor capacidad de fusión y presurización.

La presión en la cabeza es otro indicador formidable. Un aumento progresivo a caudal constante sugiere obstrucciones, depósitos en la cabeza o en la hilera, aumento de la viscosidad del material o alteraciones del perfil térmico. Una disminución constante a velocidad de husillo invariable es a menudo síntoma de un husillo o un cilindro desgastados, incapaces de generar la presión que históricamente la línea era capaz de desarrollar.

La temperatura del fundido es una señal todavía más sensible. Un incremento superior a unos 5 °C respecto a la línea base, sin modificaciones de receta o de material, requiere atención inmediata. El problema puede residir en el enfriamiento del cilindro, en la variación de la viscosidad del lote, en una fricción anómala debida a desgaste local o en una configuración de proceso que ha salido de su propio equilibrio.

También la variabilidad del caudal tiene valor diagnóstico. Cuando la pulsación aumenta, la causa puede ser una alimentación irregular de granza, una inestabilidad de fusión o, en algunas configuraciones, el desgaste de componentes destinados a regularizar el flujo. En las dobles husillo, además, la monitorización vibracional de la caja de engranajes es esencial. Un aumento del valor RMS o la aparición de frecuencias anómalas suelen anticipar problemas en rodamientos, engranajes o calidad de la lubricación. Por último, la temperatura del aceite en el gearbox, si crece más de 10 °C respecto al perfil histórico con igualdad de carga, sugiere un deterioro del aceite, un problema en el circuito de enfriamiento o un aumento de la fricción interna.

El mantenimiento predictivo en las extrusoras nace aquí: en la construcción de líneas base fiables y en la capacidad de interpretar las desviaciones antes de que se conviertan en paradas.

2.8 — Panorama de fabricantes de extrusoras: especificidades de mantenimiento

En el mercado de las extrusoras existen fabricantes que con el tiempo han asumido un papel de referencia no solo por la innovación tecnológica, sino también por la forma en que apoyan el mantenimiento y la vida útil de las instalaciones. Conocer las especializaciones de los principales actores ayuda a comprender la lógica de las máquinas instaladas y la disponibilidad real de repuestos, soporte y documentación.

Reifenhäuser está históricamente asociada a líneas de film soplado, cast film y láminas, con una fuerte atención a la calidad de distribución del fundido y a la completitud de la documentación técnica. Davis-Standard tiene una presencia importante en los sectores de coating, tubos, perfiles y recubrimiento de cables, con una gama que abarca desde monohusillo hasta doble husillo y una tradición de instalaciones completas.

Battenfeld-Cincinnati es una referencia consolidada para el PVC y para numerosas líneas de tubos y perfiles, mientras que Berstorff, hoy vinculada al grupo KraussMaffei, mantiene una fuerte identidad en el campo del compounding técnico.

Leistritz se ha labrado un papel de excelencia en las dobles husillo corrotativas para aplicaciones de alta precisión, incluidas las farmacéuticas y alimentarias, donde los requisitos higiénicos y de limpieza son muy estrictos.

Coperion es uno de los nombres globales más importantes en la doble husillo corrotativa de alto rendimiento, con disponibilidad capilar de repuestos y una vasta experiencia en líneas de compounding.

En Italia, fabricantes como Amut y Bandera son particularmente relevantes para film, láminas y líneas completas, con la ventaja de una proximidad en mantenimiento y repuestos que para muchas pymes puede marcar una diferencia sustancial.

La lección que debe extraerse no es que una marca sea “mejor” en términos absolutos, sino que cada fabricante lleva consigo una filosofía de máquina, una red de asistencia, una disponibilidad documental y una política de repuestos que inciden directamente en el coste total de propiedad.


Fuentes

Para la redacción de este capítulo se han utilizado referencias normativas, manuales técnicos especializados sobre extrusión de polímeros y documentación técnica de los principales fabricantes de líneas y componentes para extrusión. En particular, para el encuadre reológico del comportamiento de los polímeros fundidos y para la relación entre viscosidad, cizallamiento y condiciones operativas de la máquina, la referencia normativa principal es la ISO 11443:2021, indicada actualmente por ISO como la edición vigente para la determinación de la fluidez de los polímeros mediante reómetros capilares y slit-die.

Para el planteamiento general del capítulo, relativo a principios de funcionamiento de extrusoras monohusillo y de doble husillo, diseño de husillos, fusión, transporte, desgasificación, cabezas de extrusión y gestión del proceso, los textos de referencia más autorizados siguen siendo “Understanding Extrusion” y “Polymer Extrusion” de Chris Rauwendaal, publicados por Hanser, junto con el volumen “Extrusion: The Definitive Processing Guide and Handbook”, texto técnico de referencia para la industria de transformación de las materias plásticas.

Para un encuadre más amplio de los procesos plásticos industriales y de la relación entre materiales, proceso y elección de la instalación, se ha considerado además el “Handbook of Plastic Processes” publicado por Wiley, que representa una de las obras generales más utilizadas para el tratamiento de los principales procesos de transformación de polímeros.

Para la parte relativa a las extrusoras de doble husillo corrotativas, a la modularidad de los elementos de husillo, al compounding, a las aplicaciones de alta capacidad y a la lógica de proceso de los sistemas intermeshing, se han considerado también las fuentes técnicas oficiales de Coperion, que define la extrusión de doble husillo corrotativa como su tecnología clave y pone a disposición materiales técnicos y formativos específicos.

Para los pasajes dedicados a las aplicaciones específicas de las dobles husillo, a la configurabilidad de las máquinas y a las diferencias de aplicación en ámbitos técnicos y sensibles, se han considerado también las fuentes oficiales de Leistritz Extrusion Technology, que describen sus propias series de extrusoras de doble husillo y la estructura de sus respectivos gearbox de alto par.

Para la parte sobre líneas de extrusión completas, aplicaciones para tubos, perfiles, coating, film y componentes de línea, se han utilizado también las fuentes oficiales de Davis-Standard, Battenfeld-Cincinnati y Reifenhäuser, útiles para contextualizar las principales arquitecturas de planta, las familias de máquina y los ámbitos de aplicación industrial de la extrusión moderna.

Para los aspectos más generales de proceso, selección de materiales y correlación entre transformación y propiedades del producto, también se han considerado textos de apoyo presentes en plataformas editoriales técnico-científicas, entre ellos los contenidos de ScienceDirect relativos a los procesos de extrusión y a la selección material-proceso.

Por último, para las referencias a los fenómenos energéticos y térmicos en las extrusoras, incluida la correlación entre demanda energética, estabilidad térmica y condiciones operativas, también se ha considerado literatura científica revisada por pares sobre el comportamiento energético del proceso de extrusión.

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