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RESTAURACIÓN DE LAS ESTRUCTURAS DE MADERA DE LA CATEDRAL DE NOTRE DAME: ANÁLISIS DE LA CONSTRUCCIÓN, TRAZABILIDAD FORESTAL Y TÉCNICAS DE RECONSTRUCCIÓN POST-INCENDIO

Información técnica
rMIX: Il Portale del Riciclo nell'Economia Circolare - Restauración de las estructuras de madera de la Catedral de Notre Dame: Análisis de la construcción, trazabilidad forestal y técnicas de reconstrucción post-incendio
Resumen

- Historia de la construcción de la Catedral de Notre-Dame: desde sus orígenes hasta la restauración de Viollet-le-Duc

- El incendio de 2019 y el derrumbe del “bosque” medieval de madera de Notre Dame

- Directrices y decisiones de diseño para la restauración estructural de la cubierta.

- Selección, tala y trazabilidad de robles para nuevas cerchas

- Tecnologías digitales y levantamiento 3D aplicado a la reconstrucción de la estructura de madera

- Técnicas históricas de carpintería y montaje de cerchas de roble.

- Tratamientos protectores de la madera y sistemas contra incendios integrados en la restauración

- Formación profesional y transmisión de conocimientos artesanales en la obra de Notre-Dame

De la destrucción de la “forêt” medieval al renacimiento de las cerchas de roble: una investigación técnica sobre la recuperación de la madera de Notre-Dame


por Marco Arezio

La catedral de Notre-Dame de París, emblema arquitectónico y espiritual de la capital y de toda Francia, constituye una de las más altas cumbres del arte gótico europeo. Su construcción, iniciada en 1163 bajo el obispado de Maurice de Sully, se prolongó durante casi dos siglos y concluyó hacia 1345. Un lapso tan extenso permitió la superposición de distintos estilos y soluciones técnicas, reflejando la evolución de la arquitectura medieval.

Los trabajos comenzaron en un periodo de gran efervescencia constructiva religiosa en Europa. Notre-Dame fue de las primeras catedrales en adoptar a gran escala las innovaciones góticas: arbotantes, bóvedas de crucería ojival y amplias superficies acristaladas sostenidas por estructuras verticales ligeras pero resistentes. Al mismo tiempo, las fases iniciales de la obra conservan rasgos románicos, perceptibles en la rigidez de las naves laterales y en la disposición original del coro.

La catedral se alzó sobre un emplazamiento ya sagrado en época gala-romana, donde antes existieron un templo pagano y después una basílica paleocristiana. Notre-Dame posee, por tanto, un valor no solo artístico sino también espiritual, estratificado a lo largo del tiempo.

La “forêt” original: una extraordinaria armadura de roble

Entre los elementos más significativos de la fábrica primigenia figuraba la cubierta de madera, apodada la forêt (“el bosque”), compuesta por más de 1 300 vigas de roble, muchas de ellas datadas en los siglos XII y XIII. Las cerchas, de hasta 14 metros de luz, se ensamblaron con carpintería de unión —sin piezas metálicas— conforme a los métodos de la época. La estructura se extendía más de 100 metros y estaba protegida por un revestimiento de plomo.

Restauraciones decimonónicas y la intervención de Viollet-le-Duc

En el siglo XIX, tras la Revolución francesa y décadas de abandono, Notre-Dame fue objeto de una importante restauración a cargo de Eugène Viollet-le-Duc, quien añadió la célebre aguja neogótica, también destruida en el incendio de 2019. Su intervención supuso uno de los primeros ejemplos de restauración “crítica”, en la que el arquitecto interpreta el gótico con una visión idealizada pero coherente con el lenguaje original.

Notre-Dame, testigo de la historia de Francia

Desde la coronación de Napoleón Bonaparte en 1804 hasta el Te Deum por la liberación de París en 1944, pasando por funerales de Estado de grandes personalidades francesas, la catedral ha vivido en primera línea los hitos de la nación. Durante la Revolución fue desacralizada y convertida en Templo de la Razón, sufriendo graves actos vandálicos, pero recuperó su función litúrgica gracias a la influencia de Victor Hugo, quien reavivó su valor simbólico con la novela Notre-Dame de Paris (1831).

A lo largo del siglo XX, pese a restauraciones, guerras y la contaminación urbana, el edificio siguió siendo el corazón palpitante de la ciudad. Cada piedra y cada viga cuentan no solo una historia religiosa, sino también una historia cívica, cultural y material de Europa.

Un legado arquitectónico reducido a cenizas

El 15 de abril de 2019 la catedral fue devastada por un incendio que destruyó casi por completo la cubierta y las estructuras originales de madera, conocidas como la forêt. Aquella extraordinaria serie de cerchas y vigas, realizadas entre 1220 y 1240 con madera maciza de roble procedente de más de un millar de árboles talados en su día, se consumió en cuestión de horas. La pérdida, tanto material como simbólica, suscitó de inmediato la urgencia de una reconstrucción fiel pero técnicamente sostenible.

De la evaluación del daño a la decisión de proyecto

Los primeros meses tras el incendio se dedicaron a analizar la estabilidad de la fábrica de piedra y a evaluar los daños ocasionados por el colapso de la cubierta. Paralelamente se abrió un debate entre proyectistas, ingenieros de patrimonio, historiadores y autoridades públicas: ¿reconstrucción filológica de las estructuras de madera o solución arquitectónica contemporánea?

La decisión final —respaldada por el presidente Macron y por el comité técnico interdisciplinar— fue reconstruir la estructura exactamente como antes del siniestro, tanto por motivos históricos como por razones estático-estructurales. Ello implicaba restituir cerchas, arriostramientos, correas y puntales empleando los mismos materiales y técnicas de carpintería gótica.

Materia prima: robles monumentales y trazabilidad forestal

La restauración puso en marcha un programa de selección y tala controlada de más de 1 000 robles centenarios, recolectados entre 2020 y 2021 en bosques públicos y privados de toda Francia.

La elección respondió a criterios rigurosos:

- fuste recto y sin bifurcaciones en los primeros 12 metros;

- diámetro basal superior a 70 cm;

- ausencia de defectos internos y nudos estructurales;

- anillos de crecimiento densos para garantizar resistencia mecánica.

Todos los árboles fueron geolocalizados, marcados y trazados a lo largo de la cadena de corte, secado y transformación. Por compatibilidad histórica y estructural, la madera no se secó en hornos: las vigas se dejaron airear más de un año, con control higrométrico continuo, en zonas de secado temporales.

Levantamiento 3D, ingeniería inversa y digitalización histórica

Uno de los aspectos más innovadores fue el uso de tecnologías digitales para recrear la geometría original de la forêt. Gracias a levantamientos fotogramétricos y escáner láser efectuados antes del incendio (2010-2015) por investigadores como Andrew Tallon, y a escaneos posteriores con drones y lidar, se obtuvo un “mapa digital” tridimensional de altísima precisión.

Estos modelos se integraron en un entorno BIM (Building Information Modeling), que permitió gestionar de forma integral los datos dimensionales, históricos y técnicos del proyecto. Cada viga diseñada figura en el sistema con indicación de su origen forestal, características mecánicas y punto exacto de montaje.

Carpintería medieval: técnica, artesanía y precisión

La restauración de las cerchas se basó en técnicas de carpintería tradicionales del siglo XIII. Las vigas, escuadradas a mano por artesanos especializados —Compagnons du Devoir y carpinteros forestales—, se trabajaron con herramientas manuales y se ensamblaron mediante uniones de espiga y mortaja, aseguradas con clavijas de madera, sin tornillos ni pernos metálicos.

Tras el trazado a escala 1:1 sobre el piquetage (plantilla a tamaño real en el suelo), las cerchas se pre-ensamblaron a ras de tierra y luego se izaron con maquinaria moderna, garantizando tolerancias milimétricas con los muros portantes de la catedral.

Todo el proceso fue supervisado por ingenieros estructurales que complementaron los cálculos tradicionales con modelos FEM (Finite Element Method) para validar la respuesta dinámica frente a cargas contemporáneas: viento, cargas climáticas y posibles sismos.

Protección, conservación y resistencia al fuego

Las nuevas vigas recibieron tratamientos compatibles con la restauración monumental:

- impregnantes contra insectos xilófagos y mohos, sin disolventes agresivos;

- retardantes de llama no invasivos, capaces de ralentizar la propagación del fuego sin alterar el comportamiento mecánico de la madera;

- barnices protectores transpirables, útiles para mantener el microclima adecuado en los espacios bajo cubierta.

Además, se diseñó un innovador sistema de detección y prevención de incendios, basado en sensores térmicos distribuidos y alarmas tempranas, discretamente integrados en la estructura. Una delgada malla de fibra de vidrio se insertó bajo la cubierta para frenar eventuales colapsos puntuales en caso de nueva emergencia.

Reconstruir para transmitir: el chantier como escuela abierta

El chantier de madera de Notre-Dame se transformó en una gran escuela al aire libre para la nueva generación de carpinteros, ebanistas y técnicos de conservación. Cientos de aprendices, formados en escuelas francesas de la madera, trabajaron codo con codo con maestros artesanos, reproduciendo con fidelidad técnicas que estaban en riesgo de desaparecer.

Esta transmisión de saber se plasmó asimismo en la documentación del proceso completo: cada fase de la obra fue filmada, catalogada y archivada en una base de datos pública, accesible con fines científicos, educativos y de futura reproducibilidad.

Conclusión: un nuevo bosque sobre París

La restauración de las estructuras de madera de Notre-Dame constituye una síntesis ejemplar de rigor histórico, gestión sostenible de recursos y tecnologías aplicadas al patrimonio. El renacimiento de la forêt es un acto de reconstrucción identitaria, un puente entre los siglos XIII y XXI en el que la ingeniería estructural y la maestría de la madera se fusionan en un gesto de continuidad cultural.

Cada viga devuelta a su altura es más que un elemento técnico: es un símbolo de memoria, resiliencia y esperanza —la esperanza de que la arquitectura, cuando se trata con inteligencia y cuidado, pueda regenerarse incluso tras una destrucción devastadora.

© Reproducción Prohibida

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