- El papel crucial de las mujeres africanas a la hora de abordar los desafíos sociales y climáticos
- Sequía, migración e hiperurbanización: la respuesta de las mujeres en África
- Economía circular e inclusión social: las mujeres africanas en el centro del cambio
- Empoderamiento de las mujeres: cómo las mujeres africanas transforman los desechos en recursos
- Educación y autodeterminación: el impacto de las mujeres africanas en las comunidades urbanas
Africa: nunca antes en los países pobres es el papel de la mujer fundamental y central en la sociedad
La mayoría de los países africanos están bajo presión constante debido a las sequías, la migración, la sobreurbanización, la pobreza, las enfermedades y la seguridad social.
Algunos de estos fenómenos, a veces unidos, son la consecuencia del cambio climático y la contaminación causada por la evolución, negativamente, de los fenómenos de la industrialización mundial y por un nivel de consumo que erosiona el planeta, con todas las consecuencias del caso.
El cambio climático, en algunas zonas africanas,conduce a sequías prolongadas, lo que resulta en déficits alimentarios para la población,que se ve obligado a trasladarse a zonas urbanas o suburbanas en busca de hipotéticas mejores condiciones de vida.
Según una estimación de las Naciones Unidas, alrededor de 3 mil millones de personas y ellos, alrededor de 1.000 millones de ellas, vivirían en suburbios degradados en ausencia de servicios mínimos para la persona.
La sobre urbanización tiene salud, seguridad, contaminación y medios de vida para las familias inmigrantes. Entre los muchos problemas que estos baños de aglomeraciones humanas se ven obligados a enfrentar, el de los residuos auto producidos es uno de los de solución urgente.
Las ciudades metropolitanas africanas no están todas equipadas con servicios de recogida de residuos,que pueden hacer frente al crecimiento constante de la expansión de las ciudades y ni siquiera están listas para detener y resolver el fenómeno del aumento de los residuos plásticos causado por el cambio de hábito de los ciudadanos en el uso de los envases.
De hecho, lo que una vez fue Juta, metal o madera pronto se convirtió en contenedores de plástico desechables.
La explosiva mezcla de problemas existentes está rodeada por otro flagelo social que es un desempleo desenfrenado, que está vinculado a la seguridad de los ciudadanos y a su sustento.
En esta situación, en algunas ciudades, mujeres, que tienen la responsabilidad familiar real,ayudado por algunas organizaciones voluntarias europeas, han aprendido a fabricar residuos plásticos, un medio de sustento de su familia,haciendo una contribución sustancial al decoro de su vecindario y conteniendo aquellos fenómenos de peligro para la salud que la contaminación implica.
Las asociaciones voluntarias las han apoyado a través de la educación en cuestiones de trabajo y en la creación de cooperativas de trabajo que se ocupan de la recogida selectiva y venta de residuos plásticos.
Han establecido pequeños centros de recogida, pero muy extendidos, y tienen los recursos para gestionar el trabajo dando un salario a sus familias y creando la posibilidad, no sólo de apoyo alimentario, sino también de la escolarización de sus hijos.
Las mujeres involucradas en esta actividad eran consideradas la parte frágil, marginada y analfabeta de la comunidad, pero ahora se han hecho conscientes de su fuerza, su importancia y su autodeterminación, que quieren transferir a sus hijos, especialmente a sus hijas,para construir una vida mejor. Una lección para todos.